Jueves, 17 de octubre de 2019

PRIMER EQUIPO

Golpe letal de la peor astilla

Un tanto de Illarramendi al filo del descanso y una cantada de Claudio Bravo liquidan a una Real que pagó con una goleada el bajar los brazos en las postrimerías del encuentro

Foto: Julen Pascual

Foto: Julen Pascual

Uno ya se había hecho a la idea de que el Madrid se iba a presentar en Anoeta con un doble pivote formado por Xabi Alonso y Asier Illarramendi. Sabíamos que iba a ser duro, pero después de tantos meses de competición, lo teníamos bastante asumido. Algo muy malo ha tenido que hacer la Real para que el destino le hiciese semejante jugarreta. El de Mutriku, el que iba a ser el nuevo Mikel Aranburu y se marchó de Gipuzkoa sin haber metido ni un gol, fue el encargado de abrir el marcador el día de su polémico regreso a la que era su casa. Ya conocen el dicho, no hay peor astilla que la de la misma madera; el efecto de su diana fue demoledor al destrozar a una Real que había sido superior en el primer acto. Para rizar el rizo, solo faltó que Xabi Alonso convirtiera una de las dos faltas que ejecutó al no estar en el campo el pesado de Cristiano Ronaldo. Tras el descanso, el equipo realista se fue hundiendo sin alma para acabar siendo goleado sin perdón por la sensacional plantilla que dispone Carlo Ancelotti.

Se puede entender que el Madrid gane en Donostia, porque hoy en día las diferencias con los gigantes son siderales, pero lo que no tiene perdón es que la Real baje los brazos. Tumbado en el diván del psicólogo, víctima de su creciente depresión en la que ha ido cayendo en las últimas semanas, el conjunto realista no demostró orgullo ni valor para evitar que fueran cayendo los goles. Aceptamos que los naranjas atesoran mucho talento, pero no que ante su público, que fue de largo lo mejor de la noche al no dejar de arropar a los suyos ni cuando en el marcador lucía el doloroso 0-4, se dejen llevar sin ningún atisbo de reacción. Los cánticos en los minutos finales de Anoeta fueron el mejor reconocimiento a todo lo que nos han dado en los últimos dos años, pero la situación de la Real cada vez es más preocupante. Los donostiarras están llegando al final del campeonato sin gasolina para competir. Una cosa son los datos fríos del famoso programa Amisco que desnuda y digitaliza el fútbol; y otra, bien distinta, el estar con la chispa necesaria para jugar bien al fútbol y evitar cometer errores graves. La cantada de la noche que acabó por liquidar definitivamente a la Real fue obra de Bravo. El chileno tiene el mejor juego con los pies de los porteros de la Liga, pero debe entender que todo lo bien que saca en largo a lo largo de una temporada no vale de nada si, por arriesgar, acaba recibiendo un gol por golpear mal el balón. No se puede exponer en una acción en teoría insignificante como es un saque de puerta. Su problema fue que, además de darle mal al esférico, se la entregó a Bale, quien, tras controlar, lanzó un disparo increíble desde unos 35 metros que se coló junto al palo.

Jagoba Arrasate sigue sin encontrar soluciones al mal momento que vive su equipo. El técnico apostó por el mismo once y dibujo que utilizó en la victoria ante el Barcelona. Aunque los dos gigantes juegan muy diferente, lo que siembra de dudas la idoneidad de repetir planteamiento, lo cierto es que su decisión entraba en el terreno de la lógica. Lo malo es que tuvo muy mala suerte, porque con De la Bella en la grada por unas molestias, José Ángel tuvo que ser sustituido en el minuto 17 al lesionarse tras un golpe que recibió en una falta de Carvajal. Esto motivó que Mikel González actuara de parche en la izquierda y que Ansotegi se situara de central. Y que el de Arrasate, que está lejos de su mejor versión, actuara en el lateral en un duelo de máxima exigencia, no es lo mismo.

La Real fue mejor en la primera parte y generó varias ocasiones para marcar. El Madrid de Ancelotti es un equipo a la italiana, que no se diferencia mucho de cómo jugaba con su controvertido antecesor en el cargo, por mucho que haya voces interesadas en esconderlo. Un porterazo, una defensa fuerte y contundente y un centro del campo, compuesto por muy buenos futbolistas, por el que intentan que no pase mucho el balón para no retrasar su rápida llegada a sus atacantes que son de calidad suprema. El conjunto blanco abusó del pelotazo y no dispuso de ninguna ocasión hasta la jugada del gol en el último minuto del primer acto.

Los blanquiazules rozaron el gol en un esférico que se encontró Vela, pero que se entretuvo demasiado con toques en el aire que no valían para nada, lo que provocó que su disparo se estrellara en un defensa. Pepe se cruzó en una interesante opción de Elustondo y, a los quince minutos, el linier levantó la bandera de manera incomprensible, anulando una oportunidad clarísima de Vela, cuyo remate a bocajarro lo había salvado a lo Casillas, Diego López. Poco después, un centro del mexicano fue cabeceado por Griezmann y el balón se marchó rozando la escuadra. La última opción de los locales antes del golpe letal de Illarramendi fue un disparo lejano de Vela que detuvo sin apuros el meta gallego. Casi en la última jugada, en una rápida contra de un balón que perdió Elustondo (intentó un recorte al borde del área rival que de salirle se hubiera convertido en una gran oportunidad), Benzema recibió un pase en largo y sacó un disparo sin la debida oposición de Carlos Martínez y el rechace de Bravo lo envió a las redes el mutrikuarra, que se quedó impresionado con cara de poker y que, todo hay que decirlo, tuvo la delicadeza de no celebrar.

El tanto tuvo una importancia capital y decisiva en un duelo que ya no volvió a ser el mismo. Lejos de reaccionar, los realistas salieron sin fe en sus posibilidades y, para cuando quisieron enterarse, Ramos y Benzema ya habían dejado temblando el larguero de la meta local. Xabi Alonso también había puesto a prueba a Bravo en un saque de falta. En ese contexto, llegó la cantada de Bravo y el golazo de Bale que puso el punto final al duelo. Con los cambios, la Real intentó sin éxito buscar un tanto que le metiera de nuevo en el partido, pero ya era demasiado tarde. Además, como lo confirma en la estadística, lleva semanas bajando sus prestaciones tras el descanso. Elustondo con un inocente cabezazo y Griezmann, en un disparo que salvó con un cruce espectacular Carvajal, fueron los únicos que estuvieran cerca de ver puerta. En los minutos finales, Pepe y Morata coronaron una goleada que, se diga lo que se diga, y aunque entraba en el terreno de lo posible, escuece.

La Real no puede echar por la borda todo lo que ha conseguido esta temporada. Este equipo nunca ha jugado tan bien como el año pasado y la explicación la tuvimos ayer delante de nuestras narices. La Real postIllarra nunca será igual ni se desenvolverá de la misma manera que la deslumbrante Real de Illarra.

Por eso se gastó tanto dinero el Madrid en su fichaje y por eso ayer casi no tomó ninguna decisión equivocada. La sensación es que la candidatura de la Champions se encontraba a expensas de una reacción heroica en forma de triunfo ante un gigante que nos reactivara a todos.

Como el cuarto puesto parece imposible, ahora solo le queda al equipo sellar cuanto antes la clasificación para Europa. Un reto que, viendo los apagones que sufre durante los partidos, no es descabellado pensar que todavía esté a riesgo de sustos. La Real no puede pegarse un tiro al pie en una campaña que, como temíamos, se le está haciendo muy larga.

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