Jueves, 17 de octubre de 2019

PRIMER EQUIPO

El rey y la piedra

DESDE SEVILLA VEO LA CONCHA

Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino perteneciente a sus dominios y entonces se escondió tras unos matorrales para ver si alguien quitaba la tremenda roca que dificultaba el tránsito de personas y ganado. Algunos de los comerciantes más adinerados y cortesanos cuando veían la piedra simplemente se limitaban a bordearla como podían y seguían su camino tras lograr dejarla atrás y que el siguiente se ocupara de ella.

Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, y le pedían responsabilidades pero ninguno hizo nada para sacar la piedra del camino.

Entonces pasó por allí un campesino que iba cargado de verduras. Al aproximarse a la roca, puso su carga en el suelo y trató de moverla. Después de empujar y fatigarse mucho, finalmente logró hacerla a un lado y consiguió despejar parcialmente el camino en favor del resto de próximos caminantes que fueran a pasar por allí.

Cuando iba a cargar de nuevo con sus verduras y proseguir su camino, vio cómo en el suelo donde había permanecido la gran piedra, cubierta de polvo y arena, había una pequeña bolsa de cuero. Cual fue su sorpresa que estaba llena de monedas de oro, y entre tanta moneda, sobresalía una nota firmada por el mismo rey indicando que el oro era para la persona que quitara la piedra del camino, en señal de premio a su esfuerzo, actitud y generosidad para con los demás.

No creo que haya sido ningún rey ni ningún dios quien nos haya puesto las piedras que tenemos en este camino de la temporada actual, tampoco sé si es el propio futbol o la misa Real la que quiere que nos esforcemos en apartar los obstáculos del medio y seguir nuestra senda, que no es otra que llevar a la Real al mejor puerto posible. En lugar de piedras nos han puesto de barricada un mal director deportivo, una mala planificación, una serie de inoportunas e desafortunadas lesiones, y para rematar casi cómica gestión del mercado de invierno.

A menos de una vuelta para terminar la liga y sin querer rebañarme como hacen los cochinos en su cochiquera, no voy a recordar el panorama que tenemos, pues no es el momento de lamentarse, sino de mirar hacia delante y empezar a mover y quitar piedras del camino, sean del tamaño que sean. La Real no tiene culpa de que al circo que algunos montaron en verano le hayan crecido los enanos, ni de que algunos de los últimos episodios entorno al club hayan sido dignos de un capítulo de Benny Hill, con musiquita incluida.

Nosotros, los fieles seguidores y eternos sufridores, los que llevamos ahí más de cien años, somos los elegidos por ese rey, nuestra querida Real, para liberar el camino y avivar la marcha este viaje que tanto se viene complicando desde hace ya tiempo atrás.  Llegado este punto tengo claro que es solo cosa nuestra, que ni podemos ni tenemos que contar ya con la ayuda de nadie, y menos de quienes pasan esquivando los obstáculos pensando (y lo que es peor, diciendo) que el camino no está tan mal y que más o menos se puede pasar. Cuando quitemos la ultima roca tendremos nuestro premio, y aunque lo vayan a disfrutar otros, nadie nos podrá quitar el orgullo que sentimos por haberlo logrado.

Ismael ya está empujando también desde allí arriba, así que, a la de una, a la de dos y ….

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