Viernes, 22 de marzo de 2019

PRIMER EQUIPO

La séptima quimera

DESDE LA GRADA

Foto: Karlos Aginaga

Foto: Karlos Aginaga

Alcanzada casi la Semana Santa podríamos decir que la Real llega a la recta final de la temporada en una cómoda situación. No óptima, porque todos pensábamos que esta plantilla podía haber dado durante los meses de competición que llevamos bastante más, pero sí tranquila, ya que el objetivo definitivo al que nos ha llevado el día a día, la permanencia, parece en la mano tras las últimas victorias cosechadas por el equipo que dirige David Moyes. Benditas, ya que a nada que se sumen otras dos en los diez encuentros restantes se alcanzarán los 42 puntos que los estadísticos suelen cifrar como asegurador de continuar un año más en la máxima categoría.

Espanyol, Getafe y Córdoba han caído ante el cuadro txuri urdin y esos 9 puntos han tenido un valor de oro para dar un salto en la clasificación y, sobre todo, para tranquilizar los corazones de una hinchada que ya se veía sufriendo hasta el último suspiro de la Liga. Algo que podríamos descartar ya a estas alturas, vistos los problemas que tienen todos los equipos que están por la zona baja para sumar de tres en tres. Algo de lo que, ojo, tampoco es que la Real esté inmunizada, ya que ha tenido que sudar de lo lindo para sacar adelante estos partidos anteriormente comentados. Y es que, si bien no hay duda de que lo más importante ahora mismo es el resultado y se está logrando, tampoco la hay a la hora de reconocer que al conjunto blanquiazul le sigue costando horrores jugar con fluidez y rapidez. Su fútbol sigue siendo demasiado estático, lento y previsible. Y Moyes en este sentido no pone paños calientes y eso me gusta. Estoy convencido de que su discurso es honesto, que no quiere vendernos ninguna moto. Él quiere ganar, pero quiere ganar jugando bastante, mucho, mejor de lo que lo hace actualmente su Real. Quizá ahora, con el respaldo de los puntos tras el triplete de triunfos, pueda incidir en algunos de esos aspectos con mayor ahínco, habiéndose desprendido de esa urgencia de conseguir resultados que tenía en su debe desde que aterrizó en Donostia para sustituir a Jagoba Arrasate.

Llegados a este punto no hay que conformarse y tampoco deberíamos dejar de ser críticos con lo que nos parece mal. Si la crítica es constructiva siempre es positiva. Y a pesar de ganarle al Córdoba hay que decir que la primera parte fue nefasta. Que los andaluces, aún con uno menos, fueron capaces de ponerse por delante en el marcador y que, sobre todo, fueron capaces de llegar con mucha mayor solvencia y peligro al área realista que a la inversa. Hasta el excepcional gol de Agirretxe que lo cambió todo. Prácticamente en el primer remate la Real marcó y, después, tras el descanso, se fue a por el partido a sabiendas de que enfrente tenía un rival muy tocado y que físicamente acusaría el estar con inferioridad. Así fue. Aunque el Córdoba no se amilanó y a punto estuvo de dar un susto gordo en uno de sus contragolpes. Finalmente terminó desquiciado, con 3 expulsados y uniendo su destino, salvo milagro, a la Segunda División. Un árbitro de esos a los que le gusta ser protagonista, Velasco Carballo, no tuvo reparos en sacar la roja a tres futbolistas verdiblancos. La primera de ellas casi en la primera jugada del partido, con lo que todo ello condiciona. Cebarse con el débil suele ser fácil. De eso también sabemos mucho por estos pagos.

Ahora afrontamos un fin de semana de parón liguero. Y después tocará visitar al Málaga en La Rosaleda. Los de Javi Gracia son séptimos, plaza que daría acceso a la Europa League siempre y cuando el Barcelona gane la Copa –esperemos-. Huelga decir que no veo a la Real luchando por esa posición. No la veía para ser octava y la veo menos para ser séptima. Ahora bien, ojalá me equivoque. Seré el primero en celebrarlo. Aunque me parece, hoy día y visto lo visto, una auténtica quimera.

Con ‘V’ de victoria

‘Carlos V’ luce en su espalda el mejor futbolista de esta Real. Cuánto se le ha echado de menos. Y qué bueno que ya esté de nuevo en los terrenos de juego. Carlos Vela reapareció ante el Córdoba después de unos cuantos partidos –demasiados- de ausencia. Y le bastaron unos minutos para volver a dejar claro que, aún sin estar ni mucho menos al cien por cien, es un  jugador determinante y esencial. Estas dos semanas que va a tener gracias al parón deben servirle para coger un mayor tono físico. Y ya estar en el ‘once’ en La Rosaleda. Vela está de vuelta. Con ‘V’ de victoria.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

error: ¡El contenido está protegido!