Miércoles, 23 de enero de 2019

¡Todo al tres!

Real 3-1 Córdoba

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Y lo apostamos todo al tres y salimos vencedores. Así, por la puerta grande como en las grandes faenas cortando orejas y rabos, por muy mal que suene o por muy anti taurina que una sea. Al tres azul y blanco, al caballo ganador, al galgo que más corre. Lo apostamos todo al tres de tres, a la tercera victoria seguida, a esos tres puntos de oro y con tres goles nos subimos al carro de los aspirantes a Europa. ¿Y por qué no?

La cosa no pintaba nada bien aunque el Córdoba pronto se quedara con uno menos. Pero como ‘si Agirretxe gol, no problem’, las cartas nos empezaron a sonreír. Puede que no tuviéramos la mejor jugada pero con ese trío de ases nos llevamos la partida. Y el partido.

Mientras la Real sumaba goles, el Córdoba perdía jugadores. Hasta tres. Paradojas de la vida quisieron sumarse a nuestra fiesta, moderada, eso sí… ya que nos costó vencer al frío y no nos calentamos ni en el 19:09.

David Moyes repetía once por tercera semana consecutiva apostando al ‘no hay dos sin tres’ y no lo hubo. Granero en su línea ascendente; Canales participativo y volcado al ataque, Agirretxe en racha y Chory… ¡ay Chory! Incombustible e incansable también obtuvo su premio en esta noche de reválida.

Y se encendieron las velas para recibir al Rey de la Baraja. Si bien es cierto que las cosas no han ido tan mal en su ausencia, todo parece cobrar más sentido con Vela en el campo. En la banda, un rubio islandés esperaba su turno calentando sin descanso. Y llegó cuando sólo restaban tres minutos para el final. Un goleador con su marcador personal a cero tras diecinueve jornadas verá mermada su autoestima y seca su esencia.

Pero por fin cayó del cielo tras un buen pase del Capitán un balón regalado que sólo necesitaba una sutil caricia para tocar red. Parece sencillo, pero ha sido el gol más difícil de su carrera. El más deseado. El gol de la moral personal que permitía encadenar tres victorias consecutivas y con ellas, la mejor racha de lo que llevamos de temporada.

Y para celebrarlo la piña más dulce, sabrosa, intensa, sincera y emotiva que he vivido en Anoeta. Un equipo entregado a la causa común porque el bien del compañero es el bien del equipo. Sólo el vestuario sabe lo difícil que está siendo esta temporada para alguien acostumbrado a ser líder.

¿Y ahora qué? Con la mente puesta en cotas más altas, la Real afronta el parón liguero. Dos partidos lejos de Anoeta que pueden significar el visto para sentencia y confirmación oficial de las aspiraciones de esta temporada. Al otro lado, Málaga y Atlético. Dos rivales de los de órdago a la grande.

Y después del trío ¡ a por el poker! Y oye, que si nos quedamos con las ganas habrá que probar con las escalera de color. ¡No va más!

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