Martes, 10 de diciembre de 2019

Julen Aginagalde, un líder dentro y fuera de la pista

La gran trayectoria y destacable personalidad del deportista irundarra le ha llevado al Olimpo del deporte guipuzcoano y a ganarse el respeto de la comunidad balonmanística internacional

La localidad polaca de Kielce es tristemente famosa por el oscuro pasado que ocultan sus muros. Esta ciudad ubicada al sur del país cobró protagonismo allá por 1946, cuando la Segunda Guerra Mundial agonizaba: una comunidad judía de supervivientes del Holocausto fue atacada por ciudadanos polacos y en el linchamiento fallecieron más de 40 personas. Las causas y circunstancias de los hechos jamás se aclararon y el paso del tiempo ayudó a la ciudad a escapar del horror de aquellos años.

Hoy en día un hombre ha conseguido que Kielce aparezca en el subconsciente de los aficionados europeos al deporte en general y a los guipuzcoanos en particular por causas mucho más gratas que las acontecidas en aquellos años. Su nombre es Julen Aginagalde y es santo y seña del KS Vive Targi Kielce, orgullo de la ciudad y ganador de 12 ligas polacas de balonmano.

El pivote irundarra llegó a Kielce en el año 2013 tras la desaparición del Balonmano Atlético Madrid, históricamente conocido como BM Ciudad Real. Otros viejos conocidos de la Liga Asobal como el central Uros Zorman o el mítico Talant Dujshebaev le acompañaron en una experiencia polaca que le ha llegado en un momento de consagración profesional.

Mejor pivote de la Liga Asobal en cuatro ocasiones, dos MVP en la citada competición, All-Star en el equipo de los JJOO de Londres en 2012, nombrado tercer mejor jugador del mundo en 2012… El palmarés individual que ha cosechado Julen desde que se enrolara en las filas del Bidasoa en el año 1999 es envidiable, y ejerce como perfecto complemento a su medalla de oro del Mundial de 2013 y a sus bronces europeos y mundiales de 2014 y 2011.

Es imposible comprender los orígenes de este éxito sin hablar sobre otro Aginagalde, su hermano mayor Gurutz. Cinco años mayor que Julen, fue el primero de los dos en abandonar el fútbol por el balonmano. La familia al completo iba a Artaleku a ver jugar al ahora guardameta del Naturhouse la Rioja, y en los descansos de los partidos del mítico Bidasoa de los años 90 se fue forjando la pasión de Julen por este deporte.

Cuando a los 17 llegó al primer equipo del Bidasoa, Gurutz ejerció de protector y valedor de su anaia. La precocidad del debut de Julen se explica por su privilegiado físico, herencia de sus familiares deportistas (no en vano su aita y su tío fueron remeros en su juventud). Estas cualidades le valieron para destacar a una edad muy temprana y desde los 13 años ya estaba enrolado en el equipo irundarra  y en las diferentes selecciones sub españolas.

Julen maduró y salió del Bidasoa en busca de una evolución personal, comenzando su periplo por los equipos más punteros del panorama nacional: Ademar León, Ciudad Real y posteriormente Atlético de Madrid pudieron disfrutar del poderío en la pintura del gipuzkoarra. Cuando su nombre estaba ya en boca de todos los aficionados al balonmano europeo, llegó la noticia de la desaparición de este último club.

“Tenía poco margen de mejora, pocas posibilidades. Tenía ofertas diferentes, pero vi Kielce como una oportunidad tanto personal como profesional. Probar algo fuera, era probar algo diferente. Tomé esta decisión con mucha ilusión y con ganas de hacer algo importante. Y encima, en un equipo tan bueno, candidato para entrar en la Final Four y en Champions”.  Así justificaba Julen su fichaje por el club polaco, que además permitiría al vasco poder viajar 4 días al mes para ver a su hijo.

Crack dentro y fuera de la pista

“El líder es Julen” titulaba el diario El País un reportaje realizado en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 sobre el combinado nacional. En él, Luis Martín alababa no solo el juego del pivote guipuzcoano, sino también su gran sentido del humor y capacidad de liderazgo, facetas que le convirtieron en uno de los jugadores más queridos del vestuario de la selección. “Es un tío impresionante. Siempre está haciendo bromas, sonriendo. Lo mejor es que las encaja muy bien”, comentaba su compañero de selección Christian Ugalde.

“Julen es el abanderado del buen rollo que tiene este grupo, donde funciona como nexo de cohesión”, sentenciaban desde el cuerpo técnico del combinado nacional. Así es Julen Aguinagalde, que para colmo es gran aficionado a la Real Sociedad y posee un gusto musical envidiable. Aquí os dejamos con un vídeo del crack irundarra junto con su inseparable Javier Maqueda haciendo homenaje a los míticos Barricada. ¡No cambies nunca, Julen!

https://www.youtube.com/watch?v=qHGGv720g7c

Los comentarios están cerrados.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

error: ¡El contenido está protegido!