Lunes, 16 de diciembre de 2019

El hombre que devolvió la pasión por el Giro a los vascos

Juanma Gárate confirmó en 2002 su gran nivel como escalador y regularidad como vueltómano, al quedar cuarto en la prueba italiana

Foto: www.ruedalenticular.com

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Era un día de mayo cualquiera a comienzos de los años 2000. Volvía a casa tras la ikastola y me sentaba en el televisor, donde la ETB siempre tenía entonces el buen gusto de ofrecer ciclismo de alto nivel. En esa época del año el Giro era el protagonista y había un hombre que, a pesar de no llevar la casaca naranja del Euskaltel, conseguía tener a todos los aficionados vascos pendiente del televisor. Hablamos de Juanma Gárate.

Al irundarra, que dio el salto a profesionales gracias al clásico Lampre italiano, siempre le acompañó ese halo de gregario trabajador y humilde, hecho que le permitió ganarse el respeto del pelotón y la hinchada cuando demostró tener el nivel suficiente para dar un paso al frente. Ese paso lo dio precisamente en los mejores escenarios posibles, las grandes vueltas.

Ya desde su año de debut en la temporada 2001 demostró que podía dar el callo en el Giro, finalizando en la posición 21. En la Vuelta a España de ese mismo año se anotaría su primera victoria profesional en Vinaroz, aunque rápidamente la comunidad ciclista comenzó a ver que la carrera fetiche del guipuzcoano era la gran volta italiana.

Justamente en la edición del 2002 confirmó su gran nivel como escalador y regularidad como vueltómano. Solamente la contrarreloj final, disciplina en la que era claramente inferior a sus rivales, pudo evitar que Gárate asaltara el pódium al que se alzarían Paolo Savoldelli, Tyler Hamilton y Pietro Caucchioli.  Aquel cuarto puesto sería la mejor posición que obtendría jamás en una gran vuelta.

En el siguiente lustro fue capaz de entrar hasta en tres ocasiones más en el top 10 de la carrera italiana, pero el triunfo de etapa se le estaba resistiendo sobremanera. Finalmente, en la edición del 2006 pudo cantar victoria. Y de qué forma. Gárate cogió una escapada en una de las etapas más importantes del Giro de Italia. La que podía ser la jornada reina, con pasos intermedios en el Staulanza, la Marmolada y el Pordoi y final en el Passo di San Pellegrino. Un etapón.

Cerca de una veintena de corredores se fueron desperdigando con el paso de los puertos, hasta llegar a San Pellegrino con doce, Di Luca, Voigt y Valjavec incluidos. El esloveno seleccionó la fuga, y logró que cuatro se quedaran al frente: Gárate, Vila, Voigt y Valjavec. Pero Gárate, a siete del final, hizo un valiente ataque. Voigt, compañero del líder Basso, se encontraba con fuerzas y se marchó con el vasco. Nadie pudo seguirlos.

En una secuencia de imágenes que se me quedaría grabada para siempre, Gárate intentaba soltar a Voigt que, no obstante, se agarraba a su rueda a la perfección sin dar relevo. El alemán, un caballero andante del ciclismo, no quiso disputar el triunfo y antes del sprint le dio la mano al gipuzkoarra, que se hizo con el triunfo más importante de su carrera hasta el momento.

Parecía que la etapa profesional de Juanma había tocado techo, pero el destino aún le deparaba la mejor de las sorpresas: ganar en la mítica cima del Mont Ventoux. Lo conseguiría en el 2009, tras soltar en la rampa final a un joven Tony Martin que le vendió cara la victoria.  Este es su recuerdo de aquella etapa, narrado por él mismo en el portal Subiendo Puertos:

“Detrás venían Contador, Armstrong los Schleck… apretando pero veía emocionado al Director. Los últimos 6 kilómetros, intentaba no fallar viendo que Pellizotti (líder de la Montaña) se acercaba a sólo 15 segundos. Martin no respondía pero pensé que con viento de cara me podía asfixiar. Me aproveché y me puse a su rueda, los dos íbamos muy justos al ser el penúltimo día… me conocía la última curva pero el no gastar en los primeros días hizo que llegara más fresco y pegue un último arreón y luego ya sabéis lo que pasó…”.

Los problemas, los que tenía con su conjunto Belkin y los psicológicos que derivaron de estos, hicieron que la retirada de Juanma Gárate se precipitase en el año 2014. Aun así, ningún contratiempo ha podido hacernos olvidar las gestas del hombre que devolvió la pasión por el Giro a los vascos. Mila esker Juanma!

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