Lunes, 18 de noviembre de 2019

Los Vilariño, una saga triunfal

Hondarribia ha visto crecer a la familia más laureada del automovilismo gipuzkoano, cuyo apellido es sinónimo de éxito en el mundo del motor

Foto: www.automobilsport.com

Foto: www.automobilsport.com

El deporte guipuzcoano siempre se ha caracterizado por obtener grandes resultados en disciplinas populares en la provincia como el fútbol,  el ciclismo, la pelota o el remo. Aun así, Gipuzkoa también ha tenido el honor de ver nacer a una familia que se ha ganado el respeto de un mundo tan complejo como el del motor, a priori desbancado a un espacio secundario en las primeras planas deportivas de nuestra tierra. Hablamos, cómo no, de la exitosa estirpe de los Vilariño.

Andrés Vilariño es el patriarca de la familia y quizás el máximo responsable de la remarcable trayectoria cosechada por el apellido en el mundo de las carreras. Habiendo heredado la obsesión por las carreras de su padre, gran aficionado al deporte del motor, el palmarés cosechado en su carrera profesional es realmente envidiable: Cuatro veces Campeón de Europa de Montaña y Campeón de España en otras tantas ocasiones, introdujo la pasión por el automovilismo a sus hijos Ander y Ángela.

Precisamente Andrés y su primogénito Ander entraron en el libro de oro de la historia de la Montaña  de Europa en el año 2007, cuando la victoria en la clasificación general del vástago fue acompañada por la tercera plaza del veterano Andrés.  Padre e hijo en el pódium, dejaron para la posteridad una estampa difícil de repetirse.

Ander tiene el honor, entre muchos otros logros, de haber sido el primer piloto nacional en ganar una carrera oficial de NASCAR, disciplina en la que comenzó a pilotar en el año 2012, cuando la Euroracecar FIA pasó a ser una carrera oficial NASCAR. En definitiva, mencionar todo el palmarés cosechado por este genio del volante nos obligaría a redactar un reportaje aparte.

De forma evidente,  el riesgo al que se enfrentan los pilotos de carreras no es ajeno para una familia que ha dedicado toda su vida al automovilismo. Andrés Vilariño afirmaba en una entrevista este año que “afortunadamente  he tenido muy pocos percances que hayan acabado en accidentes”, pero su hijo Ander comprobó en 2006 el peligro que conlleva esta disciplina. En una carrera en Rechberg su barqueta resbaló a pocos metros de la línea de meta causando una aparatosísimo accidente que hizo temer lo peor en un primer momento. Afortunadamente, Ander solo sufrió diferentes contusiones y una fractura de pierna.

https://www.youtube.com/watch?v=oz8m1ETcYFo

Como era de esperar, Ángela,  la hermana menor de Ander, también escogió desde jovencita el mismo camino escogido por su padre y Ander. Tras competir y cosechar victorias en karting, Montaña y resistencia, en 2011 tuvo una temporada prolífica al ganar 4 carreras en rallysprints de Euskadi contra los mejores pilotos masculinos. Solo una polémica decisión de la FVA le impidió coronarse campeona de la disciplina ese año. Mujer del piloto de motociclismo Efrén Vázquez, en 2014 ganó el Campeonato de España de Montaña contra hombres, siendo la primera mujer en la historia en conseguirlo.

Aunque el apellido Vilariño seguirá sonando en el mundo de las carreras europeas, parece que su saga terminará cuando las trayectorias de Ander y Ángela acaben. El aitona Andrés, que sigue participando en subidas para bajar sus récords, sentenciaba así la cuestión en una entrevista concedida a El Diario Vasco: “Hemos vivido con tanta pasión este deporte del automovilismo que mis hijos han seguido con esa pasión, pero hasta aquí hemos llegado. No me gustaría que la siguiente generación siguiera nuestros pasos. Se acabó”.

Una decisión debatida a conciencia con su mayor apoyo en todos estos años, su mujer Mari Carmen Facal. “Lo hemos valorado en la familia y somos de la misma idea de que es una etapa que terminará cuando finalice la trayectoria de mis hijos y que los siguientes sigan en el camino de la investigación, pero el tema del piloto no merece la pena. Este es un deporte muy costoso, elitista y con poca gente que triunfa”. Será pues el fin de una estirpe irrepetible, que quedará  para siempre en la memoria del deporte guipuzcoano.

 

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