Sábado, 18 de noviembre de 2017

FÚTBOL

“La Donosti Cup es el premio que esperas siempre al acabar la temporada”

Entrevista a Eduardo Valcárcel, director de la Escuela de Fútbol de la RFEF

Eduardo Valcárcel, director de la Escuela de la RFEF

Eduardo Valcárcel, director de la Escuela de la RFEF

Eduardo Valcárcel (San Sebastián, 1974), director de la Escuela de Fútbol de la RFEF, se encuentra esta semana en San Sebastián con un grupo de niños de su escuela para participar en la Donosti Cup. Para este donostiarra orgulloso de sus raíces, los valores, el respeto, la educación o el cariño son cuestiones tan importantes como la propia práctica del fútbol.

Eduardo es un ejemplo claro de superación diaria, ya que cuando apenas tenía un año y medio perdió la pierna izquierda en un accidente, algo que no le impidió seguir adelante con su ilusión de ser entrenador. Hoy en día está al frente de 850 niños, que en cada pequeño gesto demuestran su cariño y admiración hacia su míster.

¿Qué supone estar aquí? “Para mí personalmente supone algo muy especial. Soy de San Sebastián, tengo 42 años y los primeros 21 los viví aquí. Estudié en Marianistas, soy del centro de Donostia y tengo muchos amigos y familia aquí, eso es algo que, en el momento de empezar a preparar el viaje para venir, hace que me empieza a entrar ya un gusanillo por dentro cuando les voy contando todo a los niños. Les enseño alguna palabra en euskera, les digo que yo nací en esta ciudad. San Sebastián se trata de mi ciudad y de mi gente”.

Uno de los objetivos de la Donosti Cup es no solo jugar al fútbol, sino convivir. ¿Qué supone eso para los niños? “Es una de las bases fundamentales del éxito de los torneos de fútbol, la convivencia. Durante el año juegas partidos en los que da igual cómo se llame el equipo contrario porque juegas siempre más o menos con una misma línea de juego, una línea muy parecida de jugadores, caras, sistemas de juego… en cambio cuando te vas a un torneo es un cambio radical. Juegas con gente no solo ya de otras provincias de España que ya de por sí juegan un fútbol diferente y con una colocación diferente en el campo, sino que tenemos la suerte de poder enfrentarnos a equipos extranjeros y eso da riqueza no solo en lo deportivo, sino también a nivel social. Además es algo que permite ampliarlo a la amistad. Al finalizar la semana, los chicos acaban con muchos amigos, con mucha gente conocida y con sonrisas de oreja a oreja”.

Es muy importante también en el deporte la vertiente social. “Sin duda. Yo disputé este torneo como entrenador del Aldapeta muchos años. Estuve 7 años participando en la Donosti Cup, y al final tomas este torneo como el regalo de fin de temporada, el premio. Da igual que tengas un buen equipo o tengas uno normalito. La Donosti Cup es el torneo que todos los niños esperan, incluso les dicen a los padres que no se vayan de vacaciones y que se esperen por favor al día 15, que no les manden a ningún campamento, que ellos quieren jugar la Donosti Cup. Es algo que tiene una fuerza brutal aquí, y se puede ver en la cantidad de equipos de Guipúzcoa que participan”

“Por encima de todo está portarse bien antes que saber jugar”

Los dos equipos invitados este año, Vukovar 1991 y Dragones de Lavapiés demuestran que la diversidad cultural en el deporte es posible. “Es precisamente con esos valores con los que trabaja la Escuela de la RFEF. Es una de nuestras banderas; el buen comportamiento, la disciplina, el orden… todo ello va unido completamente a la fuerza y al conjunto. Como director de la Escuela trato de inculcar siempre que por encima de todo está el portarse bien, ser disciplinado, que respeten a los compañeros, al rival, al árbitro…  lo primero es el portarse bien antes de saber jugar, hacerse primero deportista antes que futbolista. Los niños tienen que saber, yo se lo digo además, que no todos van a llegar arriba, que es muy difícil llegar a Primera División. Al final hay que crear también unos valores, tener claros una serie de conceptos  y principios y, a partir de ahí, elegir ya tu vida y hacia dónde quieres encaminarla. En el fútbol hay muchas ramas, no solo es el estar dentro del campo, también están los entrenadores, árbitros, preparadores físicos, psicólogos, terapeutas… si quieres estar cerca del mundo deporte hay que estudiar para que puedas elegir dónde puedas estar cuando seas más mayor”.

Esa unión se puede ver cuando los chicos marcan un gol y suelen ir a darte un abrazo. ¿Eso se inculca? ¿Es algo espontáneo? “Ellos hacen eso porque al final les sale. Muchas veces hablo con ellos y les digo que van a meter un gol, y se emocionan de tal manera que si lo consiguen, su primer pensamiento es correr hacia el entrenador que les ha dicho eso. Les sale a ellos. Son síntomas de cariño en ese momento que cada uno lo expresa así. Yo soy partidario de meterles caña, seriedad, disciplina, pero luego a la vez soy muy cariñoso con ellos. Intento enseñarles eso que una cosa no choca con la otra, que el cariño y el respeto no están separados sino al revés, es una unión. Llegué hace muy poco de China y allí parece que el respeto y el cariño no van unidos. El entrenador mantiene unas distancias enormes. Los asiáticos mantienen mucha distancia con el entrenador, hay parece una pared enorme que el jugador no se salta, un respeto total. En España es al revés, cada vez hay más unión. El entrenador tiene que entender que es muy importante que el niño esté a gusto, que haya una unión en el vestuario, de jugadores, que todo fluya. Hay que tratar de hacer unión, fuerza… y eso al final también da puntos”.

Selecciones como la sub-19 o la sub-21 están demostrando que se está trabajando muy bien desde la base. “Hay que entender que la Escuela está dentro de la Federación, pero no es la selección española. Tenemos muchísimos niños apuntados, es una escuela muy grande de unos 850 niños de edades comprendidas entre los 4 y 13 años y a partir de ahí tenemos grupos de nivel, pero no vamos a buscar jugadores fuera. Con los que hay son con los que trabajamos y la verdad que es algo que da sus frutos porque viajamos mucho, salimos mucho, y tenemos la suerte de poder decir y contar que hemos ganado muchos torneos. A la Donosti Cup llevamos ya 5 años viniendo y también hemos ganado muchas veces”.

“La Real Sociedad es un equipo que cae simpático y que hace un trabajazo con la cantera”

Como donostiarra, ¿qué sientes al ver que jugadores como Odriozola y Oyarzabal estén en la sub-21 o Illarramendi en la selección Absoluta? “Muy ilusionado porque mi corazón está aquí. Llevo 20 años en Madrid y todos saben que soy de la Real. No solo se sabe, sino que colaboro en las tertulias de la Real de Radio Marca Donostia todas las semanas tratando de aportar un pensamiento de lo que está ocurriendo en el equipo, pero siempre valorando por encima de todo el trabajazo que está haciendo la Real Sociedad y las escuelas de fútbol de San Sebastián. Estoy orgulloso de poder contar a la gente que la Real sigue sacando jugadores de casa porque en la base y en las escuelas están trabajando muy bien”.

Como director de una escuela de fútbol, ¿cómo valoras el trabajo de cantera que está haciendo la Real Sociedad? “Hay mucha gente que nos quiere, mucha que habla de la Real porque es un club que utiliza a muchos jugadores de la cantera y es algo que se valora. Siempre que alguien se entera que soy de la Real me lo dicen, porque la Real Sociedad es un equipo que cae simpático. A veces te caen mal equipos porque te han quitado jugadores tuyos y eso hace que les puedas coger quizás un poco de manía, pero la Real vive mucho de tener sus propios jugadores y no ir a otro a quitárselos. Eso se valora mucho”.

El año que viene Mundial. “Ojalá volvamos a tener la gran suerte de ser de nuevo campeones. Muchas veces soñamos y nos hacemos muchas ilusiones, y si estas no se cumplen nos llevamos un chasco, pero esta selección tiene una base fantástica y jugadorazos enormes. La sub-21 ha demostrado tener un equipazo y el año que viene habrá algunos de esos jugadores que aportarán a la Absoluta. Se podrá ver también el trabajo de Julen Lopetegui, que tenemos la suerte de que sea guipuzcoano, y al que por cierto quiero un montón porque es un buen amigo, y ojalá tengamos la oportunidad de volver a llegar a ser campeones”.

Un niño de la Escuela de Fútbol de la RFEF abraza a Eduardo tras un gol

Un niño de la Escuela de Fútbol de la RFEF abraza a Eduardo tras un gol.

 

Eduardo Valcárcel destaca la importancia de que los niños se impliquen en ayudar a sus compañeros.

Eduardo Valcárcel destaca la importancia de que los niños se impliquen en ayudar a sus compañeros.

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