Martes, 11 de diciembre de 2018

La aventura de Mancini en Rusia

Análisis táctico del Zenit de San Petersburgo, próximo rival de la Real Sociedad en la Europa League

FOTO: Getty Images.

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El haber quedado terceros en las últimas dos ediciones de Premier League rusa llevó a los máximos mandatarios del Zenit de San Petersburgo a confeccionar un proyecto completamente nuevo. Los últimos éxitos del Spartak Moscú de Massimo Carrera, el CSKA del mítico Leonid Slutski o el Rostov de Gurban Berdiýew, estaban quitando protagonismo al Zenit que, después de destituir a Mircea Lucescu, fueron en busca de un perfil de entrenador muy concreto y ficharon a Roberto Mancini para las próximas tres temporadas.

El técnico italiano se encontraba en el paro tras haber dirigido por segunda vez en su vida al Inter de Milan durante dos años en el que el conjunto neroazzurro tuvo sus pequeños momentos de gloria. Sin embargo, el nuevo proyecto que estaba empezando a diseñar el Zenit no pretendía estrenar solo entrenador. La plantilla también experimentó una transformación importante, hasta el punto de que el equipo ruso se gastó más de 80 millones el pasado verano en nuevas incorporaciones. Muchas de ellas, además, con un claro acento argentino, pues en la andadura de Mancini por tierras rusas, el Zenit se reforzó fichando hasta cinco futbolistas argentinos (Leandro Paredes, Mammana, Driussi, Kranevitter y Rigoni). Y de mismo modo, el cuadro de San Petersburgo pescó en Rostov del Don al hacerse con los servicios de Erokhin, Poloz, Noboa —todo un clásico de la liga rusa— o Mevlja.

El Zenit se gastó más de 80 millones en fichajes.

Los primeros pasos de este novedoso Zenit de San Petersburgo de Roberto Mancini fueron muy positivos, pero lo cierto es que unos cuantos resultados adversos en el último mes y medio les han penalizado. Empezaron encabezando la clasificación de la Premier League reusa, aventajando incluso en cuatro puntos al segundo clasificado (Lokomotiv Moscú), sin embargo varias derrotas y empates consecutivos han hecho que hoy en día el Zenit sea segundo. Aunque el lunar más grande hasta el momento en esta temporada no es ese, sino que fue la eliminación en los dieciseisavos de la Copa por el Dynamo de San Petersburgo en el último derbi de Leningrado disputado.

ESTILO DE JUEGO

Como varios equipos del Este de Europa que compiten en la Champions League o en la Europa League, el Zenit de San Petersburgo es un equipo que mezcla talento de su país de origen con unos cuantos jugadores sudamericanos que están llamados a marcar más las diferencias. En el caso de los de Mancini, esos futbolistas sudamericanos son mayoritariamente argentinos, aunque también hay algún ecuatoriano como Christian Noboa, que entra con bastante regularidad en los esquemas de su entrenador.

El Zenit de Roberto Mancini es un conjunto que siempre juega con un 1-4-3-3 muy definido, pero cabe añadir que en las últimas semanas también ha jugado en 1-4-4-2. En su trayectoria como técnico, el de Jesi nunca ha abogado por implantar un modelo de juego en el que existan posesiones muy largas para doblegar a su rival, y es por ello que en su actual club tampoco está conformando un Zenit que quiera ser demasiado protagonista en el juego.

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La presencia de un delantero como Artem Dzyuba —mide casi dos metros— condiciona en cierta medida lo que es capaz de hacer el Zenit en fase ofensiva. Las órdenes de Mancini son muy concisas y dictan lo siguiente: si el poseedor de la pelota no puede asociarse con ningún jugador cercano en corto, jugar directo en busca el ariete ruso es siempre una opción que hace que el Zenit siempre tenga una salida en largo para dañar al rival cuando quieren ser más verticales.

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Uno de los dos jugadores que acompañan a Dzyuba en el ataque ruso es Aleksandr Kokorin, junto a Dzagoev, uno de los jugadores con más calidad que ha salido en Rusia desde que Arshavin —ex Zenit, por cierto— dejase el Arsenal para terminar perdiéndose por Kazajistán. Kokorin actúa como extremo derecho en el sistema de tres atacantes de Mancini, pero pese a ello no se le puede considerar un extremo al uso. El delantero moscovita no se queda fijo en banda para buscar el uno para uno contra el lateral, sino que prioriza moverse por todo el frente de ataque, con libertad, y no es extraño verle atacando el segundo palo ante los centros laterales de sus compañeros (Criscito, Smolnikov, Ivanovic…)

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En situaciones de presión, el Zenit de San Petersburgo alterna presiones más avanzadas con presiones en bloque medio. Un comportamiento que se repite varias veces es que, ante equipos que pretenden salir jugando desde atrás, los extremos del Zenit se van con los laterales mientras que el punta (Dzyuba) presiona junto a uno de los dos interiores. En esto ayuda que tanto Erokhin como Kuzyaev o Noboa son centrocampistas con recorrido y pueden llevar a cabo lo que Mancini les pide para impedir que el rival salga cómodamente.

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La defensa —una de las líneas que más ha cambiado en comparación al año anterior— tiene relevancia también para el preparador italiano. En salida de balón, Domenico Criscito es un pilar fundamental, pues el Zenit tiende a salir por su costado, consciente de la técnica de la que goza el lateral napolitano. En momentos de acoso del rival, el conjunto ruso no rehúye la posibilidad de conformar una línea de cinco hombres —tres centrales y dos laterales— por delante de su portero (Andrey Lunev), una de las incorporaciones de este año que tiende a aparecer cuando es necesario.

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