Lunes, 4 de diciembre de 2017

PRIMER EQUIPO

Realadas por el mundo

DESDE SEVILLA VEO LA CONCHA

Foto: Karlos Aginaga

Foto: Karlos Aginaga

Siempre hemos tenido (y seguimos teniendo) una especie de complejo de que a nosotros nos pasa siempre lo peor. Nos da la sensación que hacemos el mayor de los ridículos e incluso en ese momento nos parece ser el hazme reír del mundo futbolístico. Nos creemos que tenemos una especie de gafe o maldición que cada cierto tiempo recae sobre nuestra figura y se ceba con nosotros como consecuencia de un maleficio. Nos salen frases como ya estamos como siempre o esto solo le puede pasar a la Real. Nosotros, que somos muy de la Real, y haciendo gala de ese realismo, hemos bautizado a esas poco decorosas hazañas como reladas.

Pues bien, realadas hay en todos los sitios. Evidentemente les llamarán de otra manera pero a fin de cuentas, las hay de todos los colores. Como bien dice el popular dicho, en todos los sitios cuecen habas. Esta conocida frase viene de muy atrás, pues ya incluso en El Quijote, el bueno de Sacho Panza decía: No hay camino tan llano que no tenga algún tropezón o barranco; en otras casas cuecen habas, y en la mía, a calderadas.

Como decía al principio, nosotros somos muy de quedarnos sobre todo con el final del dicho, con lo de en la mía a calderadas. Y es que siempre nos parece que ciertas cosas solo nos ocurren a nosotros. Para muestra un botón, o dos, o tres. Que la primera victoria de un debutante en primera sea ante la Real, que el primer gol en primera de no sé qué quipo o jugador sea ante la Real, que tal o cual equipo haga historia en la Copa eliminando a la Real, que nos remonten un partido ganado en cuestión de minutos etc, etc etc. Os suena, ¿verdad? Pues aunque parezca que me quiera hacer un haraquiri relatando nuestro currículum de realadas diré que no hay que tener amigos y/o conocidos en diferentes lugares y seguidores de otros equipos como darse cuenta que no somos los desgraciados del universo fútbol.

El lunes mismo veía el Éibar-Betis con mi familia política (bética, bética, bética) y se hacían cruces con el bochorno que estaba protagonizando su equipo ante el equipo armero. No hacían más que repetir los pocos goles a favor que llevaba el Éibar en lo que iba de liga y la manera que estaba teniendo de golear a su equipo. La sarta de improperios y demás palabros malsonantes os los podéis imaginar. Muy parecidos a los que pudimos reproducir hace unos años en Mallorca, después en Gijón, o incluso hace poquito en Getafe.

Por eso, y aunque no sirva de medicina y aunque las realadas con denominación de origen nos sigan cayendo como un rayo sobre nuestras cabezas, tengamos al menos presente aquello de que la cosa va por barrios. Alguien decía que mal de muchos, consuelo de tontos, a lo que otro saltó que mal de muchos, epidemia. Cada uno que elija la versión que quiera pero al menos, ya que no vamos a dejar de padecerlas, y para algo que hemos inventado, que se sepa que lo exportamos a todos los rincones del mundo; que hay y habrá realadas por el mundo.

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