Jueves, 11 de enero de 2018

PRIMER EQUIPO

Que pregunten, a ver qué les dicen

DESDE SEVILLA VEO LA CONCHA

Foto: Julen Pascual

Foto: Julen Pascual

Año nuevo y seguimos con las mismas malas sensaciones del año saliente en el que no es que el equipo y el juego plantearan dudas, sino que ya era una firme convicción que algo estaba fallando y que íbamos cuesta abajo. Año nuevo vida nueva, suelen decir los que quieren o aspiran a cambiar algo, evidentemente para mejor. Al que todo le va bien, como es el rival del próximo domingo, no le hace falta agarrarse a ningún eslogan de ese tipo.

Empiezan a sonar de nuevo los tambores y barriles en las tardes frías y lluviosas de Donostia.  Empiezan los ensayos y la ciudad va calentando motores. No hace falta tirar mucho de memoria para recordar que el año pasado, en plena tarde-noche de víspera de la tamborrada, nos cargábamos de ilusión y heroísmo soñando con hacer morder el polvo a uno de los tiranos de esta liga y aspirar, por qué no, a seguir peleando por alcanzar una final que nos hiciera levitar levantado una copa. El tiempo ha pasado volando y con apenas una pequeña diferencia de unos días, apenas un año después vuelve a visitarnos el mismo rival, esta vez en partido de liga, y sin embargo las sensaciones no tienen  nada que ver. Qué pena.

Escribía yo entonces desde Sevilla, junto a un naranjo de mi calle, y desde donde sólo con cerrar los ojos un segundo alcanzo a ver La Concha, lleno de esperanza y haciendo un llamamiento a nuestro Santo para que fuese la tamborrada más larga del mundo. Una que empezara ese 19 de enero y terminase meses después en esa añorada final. No pudo ser, pero como decía, teníamos  otro cuerpo. Otra alegría. Otra ilusión. Qué pena.

Si bien  es cierto que hemos disfrutado en algunas fases de esta primera vuelta, han sido amores de verano, rápidos, pasajeros, o incluso rollos de una noche. No tardó la cosa en dejar a la vista las carencias y aunque después se recuperó un poco el tono, no se ha conseguido perpetuar en el tiempo una regularidad acorde al nivel de la plantilla. La falta de profundidad, de tiros entre los tres palos, de ambición desde el minuto uno…facetas que se le presupone a un equipo de esta talla y que han desaparecido de una manera preocupante.

Hará falta cambiar y mejorar muchas cosas que den su fruto a lo largo de las próximas semanas y meses, pero para el aficionado de a pie, el que se ha gastado los duros en la tienda de la Real estas navidades, el que viajó a Macedonia, el que chupa frío, agua y viento en Anoeta, al que se le amarga el domingo por ver perder de manera indolente a su equipo (a un equipo que no reconoce), a ese aficionado la Real le debe mucho. Y tiene que empezar ya a devolvérselo saliendo a morir a por el F.C. Barcelona. No terminará ahí la liga ni mucho menos, como tampoco terminaba en el Pizjuán el sábado pasado. Pero que se lo pregunten a los béticos y a ver qué les dicen.

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